Osooyos, sabores indios
- Nomadea
- 9 sept 2017
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 4 dic 2020

Osoyoos es un pueblo para veranear al estilo canadiense, y como tal, se desarrolla alrededor de un lago. Los lugareños dicen que este lago es el de aguas más cálidas de todo Canadá, pero he leído en un libro local que ese puesto se lo disputan entre los lagos de Grand Forks, Christina Lake y Osoyoos. De todos modos, el agua está fresquita pero agradable para los calientes veranos del valle de Okanagan.
La leyenda del lago de Osoyoos es que en él vive una extraña y gigante criatura llamada Ogopogo que asustaba a los nativos por lo que solían cruzar con animales en la barca. Vendría a ser como el hermano americano del monstruo del lago Ness. Como toda historia, hay quienes la creen, por lo cual es común encontrar fotos en los locales donde se ve una ola y el encabezado dice que han fotografiado una vez más al Ogopogo. Es tan famoso en esta zona que muchas tiendas llevan en su nombre algo relacionado con el amigo de las aguas profundas.
La mayoría de la gente que se ven por esta zona son familias canadienses con hijos chicos o abuelos y también trabajadores golondrinas que vienen a la cosecha de frutas y verduras. Inglés, francés, punjab, español hasta incluso italiano es común escuchar en las calles de Osoyoos durante el verano.
Por la ruta, frente al lago, en las afueras de los pueblos, por todos lados se pueden ver las plantaciones verdes que resaltan ante el color amarillo del desierto nativo que cada vez queda más reducido. La temporada de verano se inicia con la cosecha de la cereza y está tan presente en la región que en Osoyoos hay una fiesta llamada Cherry Festival.
Las cosas más típicas para realizar en Osoyoos, al igual que en todo el valle del Okanagan, es pasar por las tiendas de los productores locales y llevarse algún producto de temporada y recién recolectado. Variedades de cerezas, ciruelas, duraznos, pimientos, tomates, calabazas etc adornan los puestos con sus diferentes colores y formas.
Para los amantes del vino, ésta también es zona productora y se pueden degustar variedades de tintos y blancos de aceptable calidad, pero no apto para todos los bolsillos. Para catar no es necesario hacer reserva previa, es gratuita, generosa y la atención es excelente como acostumbran en Canadá. A lo largo de la Highway 97 en dirección Oliver, se puede ir parando en las bodegas. Una de las más pintorescas es la Tinhorn Creek que se encuentra sobre una colina.
Alrededor del lago hay diversas playas, la principal es la Gyro beach que cuenta con anfiteatro, baños públicos, un parador de comidas rápidas, un piano y área cercada en el agua para los niños. Para quienes gustan de veranear con perros, también hay una playa para ellos que se encuentra entre la principal y el embarcadero al norte de ésta.
Es un pueblo pequeño, por lo que la oferta gastronómica es bastante acotada y los restaurantes se encuentran sobra las avenidas principales.
Hay dos supermercados, pero si se tiene la posibilidad de ir a Oliver (a 20 km), conviene comprar allí ya que es más económico. Esto mismo ocurre con la nafta, si bien cuenta con las mismas empresas de abastecimiento, es más barato llenar el tanque en Oliver que en Osoyoos.
Al ser una zona tan árida, durante el verano se está siempre bajo alerta de incendio y lamentablemente ocurren frecuentemente. En el año 2017 tuvo lugar el mayor número de incendios del que se tiene registro en el Okanagan. Si bien, muchas veces no se ve el fuego, el humo viaja mucho más lejos y puede haber días en que el cielo esté completamente gris.
Algo curioso del lugar es que la mayoría de las plantaciones pertenecen a indios punjabi (dela India), con lo cual muchas veces los puestos están atendidos por personas con turbantes o mujeres con vestimentas indias.
Es un sitio ideal para quienes buscan descansar y tranquilidad total, la mayor aventura que se puede tener es ver al Ogopogo desde la sombra de un árbol frente al lago.

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